La estrategia del enemigo externo
Vierne5 / Editorial:
Cómo los regímenes autoritarios utilizan la figura del adversario internacional para consolidar el poder interno.

Continuando con mi editorial anterior, es crucial analizar cómo los gobiernos comunistas en Venezuela construyen el relato de un enemigo externo, el cual, según ellos, es el culpable de todos los males que sufre la nación. Desde el Fondo Monetario Internacional, los «capitales golondrina», los «fondos buitre», los inversores extranjeros y, por supuesto, el «imperio yankee,» la narrativa oficial despliega un sinfín de villanos para desviar la atención de los escandalosos errores que ellos mismos cometen.
Este relato es una estrategia hábilmente diseñada para inocular a la población con una paranoia que la mantenga fiel al régimen. La culpa se externaliza hacia estos enemigos imaginarios, y el gobierno se presenta como un paladín que defiende la soberanía nacional, la patria, frente a estas fuerzas malignas. El resultado es un ambiente de desconfianza hacia todo lo foráneo y una actitud de cerrazón que impide cualquier intento de apertura económica.
El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, es demonizado como un organismo que, en vez de brindar ayuda, busca esclavizar a las naciones en desarrollo con sus políticas neoliberales. Los «fondos buitre» y los inversores extranjeros son presentados como entidades que solo desean saquear los recursos nacionales. Y el «imperio yankee,» con su supuesto imperialismo voraz, completa el cuadro del enemigo común que justifica cualquier medida extrema para «defender al país».
Sin embargo, detrás de esta narrativa, la realidad es otra. Los problemas económicos de Venezuela no son producto de conspiraciones internacionales, sino de políticas internas fallidas: expropiaciones arbitrarias, un sistema cambiario distorsionado, corrupción generalizada y la destrucción de la iniciativa privada. A través de la creación de este enemigo externo, el régimen busca evadir su propia responsabilidad en el deterioro económico que ha empobrecido a la nación.
Es imperativo que los venezolanos no se dejen manipular por esta retórica divisiva. Culpar a factores externos es una salida fácil que no aborda los problemas estructurales que están enraizados en la mala gestión interna. En lugar de construir un relato que fomenta el aislamiento, Venezuela debe adoptar un enfoque más realista, que incluya la cooperación con organismos internacionales, la atracción de inversión extranjera y la creación de un entorno favorable para el crecimiento de la economía.
La solución no está en aislarse, sino en integrarse al mundo con una mentalidad de apertura y colaboración. Solo así podremos superar las barreras ideológicas que el gobierno comunista ha sembrado, y reconstruir una nación que sea próspera y abierta al cambio.
Victor Julio Escalona
Editor

